Aunque tú ya lo sepas
Pienso en la cantidad de columnas que hubiéramos recortado juntos del periódico
17/12/2024
Pienso en la cantidad de columnas que hubiéramos recortado juntos del periódico
No pienso en ti a menudo. Aunque puede que eso ya lo sepas porque los de allí arriba sabéis todo de nosotros. Pero cuando lo hago, que es al sentarme en la silla de tu despacho y quedarme mirando a tu biblioteca, me enfado. Todavía no he averiguado muy bien con quién. Supongo que con Dios, que es el que decidió que tenías que ocupar tu sitio en el cielo. No suele durarme mucho el cabreo, en eso he salido a mi padre. Cinco minutos de rabia que arrasan con todo lo que tienen delante para después hacer como si nada hubiera pasado. Por suerte, cada vez me sucede menos. Los daños, aunque fueran colaterales y nunca me hayan importado, no estaban justificados. Se trata de evolucionar, o eso dicen los que llaman a su profesión entrenador en inglés para darle importancia a un trabajo que sólo sirve para sacarle dinero a la gente. Porque lo que necesitamos no es un coach. Lo que necesitamos es silencio y tener la valentía de mirarnos al espejo. Mirarnos hasta que conseguimos ver dentro de nuestras pupilas y saludamos a nuestros miedos.
Hace unas horas que he vuelto a enfadarme, espero que Dios no se lo tome muy a pecho. Aunque esta vez no ha sido en tu despacho. Estaba pensando qué libro podía pedir por Reyes y, mirando en las estanterías, encontré Diario de un Jubilado. No me acordaba de haberlo tomado prestado de tu biblioteca. Lo último que saqué de ella había sido Señora de Rojo sobre fondo gris. Y fue entonces cuando me alegré de que a los dos nos gustara tanto Delibes mientras empezaba a maldecir todo el tiempo que no pasamos juntos, porque en aquel momento era un niño que se pasaba las horas rodeado de perros en lugar de libros. Cada uno hacíamos lo que teníamos que hacer. Tú, como abuelo, morirte. Yo, como nieto, vivir.
Pienso en la cantidad de columnas que hubiéramos recortado juntos del periódico, sé que lo hacías y las usabas como marcapáginas porque las he encontrado dentro de tus libros. En la cantidad de recomendaciones que me hubieras hecho y las charlas que hubiéramos tenido. Me consuelo leyendo tus libros, tus recortes y pensando que de alguna manera nuestro vínculo sigue intacto porque una parte de ti descansa dentro de obras como las de Delibes. Tus horas de lectura y recortes, sin quererlo ni pensarlo, porque como bien sabes siempre he sido un poco rebelde, ahora son las mías. Puede que la única forma de quererte sea a través de tus libros y que solamente sepa expresarlo cuando me enfado con el de arriba. Hace mucho tiempo que te has ido, pero para mí estás más vivo que nunca. Nos vemos en los libros, que son el único lugar donde las historias no caducan.
sustrato funciona gracias a las aportaciones de lectores como tú, que llegas al final de los artículos. Por eso somos de verdad independientes.
Más, aquíUn hueco en La Gran Vía
Por Jaime Clemente Hevia
Nuestras conversaciones duraban lo que tardan un paisano y un guaje en tomar dos culetes y ponerse muy rápido al día.
Por y para ellos
Por Jaime Clemente Hevia
Uno entiende la noche de Reyes cuando cede el protagonismo a las nuevas generaciones y empieza a heredar el lugar de los mayores en la mesa.
Rebeldía y salud
Por Jaime Clemente Hevia
Lo único que le pido a este nuevo año es salud. Para reír, para llorar, para enamorarme, para que me hagan trizas el corazón y para no dejar de defender aquello en lo que creo firmemente: que no es otra cosa que un folio en blanco donde caben todas mis ilusiones y mis remordimientos.
¿Qué quedará de nosotros en esta casa?
Por Pedro J. Lacort
Se me ocurrió un juego. Siempre que nos mudáramos dejaríamos algo que solo nosotros pudiéramos encontrar si algún día volviésemos.
Ser (medio) sordo
Por Pere Fullana
Son incontables las veces que he escrito y reescrito este texto, nada es suficientemente bueno. Me debato constantemente entre la ironía más cínica y la pomposa cursilería.
Mi casa es una habitación
Por Claudia Vila
Dios hizo el mundo en seis días, mi hogar lo encuentro en 30. Un mes de preaviso para dejar el piso y al mismo tiempo para buscar el siguiente; que me cautive, que encaje en mi partida presupuestaria y que yo deslumbre entre el casting de interesados.
Suscríbete a sustrato.
Apoya el trabajo de Jaime Clemente Hevia
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES