Días de sol y piedra, de Pepe Pérez-Muelas
El libro puede leerse como una novela. Consta, como diría Delibes, de sus elementos esenciales: un hombre, un paisaje y una pasión.
30/10/2025
El libro puede leerse como una novela. Consta, como diría Delibes, de sus elementos esenciales: un hombre, un paisaje y una pasión.
Sus padres se fueron y se quedó, por primera vez, solo en casa. Ellos actuaron como si aquello fuese normal; él, por su parte, les siguió el juego. Pero llegó la noche y la vista dejó de ser el sentido preeminente: cualquier ruido disparaba sus latidos, crujía hasta el silencio. Pasaban las horas y no se dormía. Ni siquiera se atrevía a ir al baño. Aquella situación era insostenible, insoportable. El miedo se había apoderado de él, convirtiendo su noche en un infierno. Hasta que decidió rebelarse contra sus fantasmas. En un rapto de valentía o locura, saltó de la cama, abrió la puerta y gritó: «¿Quién hay ahí?». Pero nadie contestó. Después recorrió la casa entera; de interruptor en interruptor, la inundó de luz, dispuesto a encararse con su verdugo. Sin embargo, solo se topó con una evidencia: estaba solo. Fue entonces cuando pudo dormir tranquilo. El misterio había sido desvelado.
Los años pasan y los fantasmas se transforman, se difuminan. El problema es que las habitaciones se multiplican y dejamos de disponer de luz suficiente como para alumbrar tantas sombras, así que terminamos aceptando nuestras limitaciones y convivimos como podemos con la oscuridad. No sé dónde leí algo así como que todo hombre alberga un vacío en su interior del tamaño de Dios; lo he buscado en internet y me aparece Pascal, aunque apostaba por Dostoievski; en cualquier caso, qué más da: ese fue el vacío al que decidió enfrentarse Pepe Pérez-Muelas, autor de Días de sol y piedra, y que le llevó a emprender un viaje desde los Alpes hasta Roma en bicicleta. Sin ser un ciclista experimentado, se atrevió a acometer una ruta de unos mil doscientos kilómetros.
La idea de viajar a través de los libros siempre me ha parecido un eslogan cursi, una estrategia empalagosa de promoción de la lectura. Sin embargo, todo libro debe ser, en cierta manera, un viaje, y este lo es, sin duda. El autor, a través de su diario, realiza una crónica de sus andanzas, que mezclan arte, historia y literatura. Etapa a etapa, el sus cuitas y sus sufrimientos físicos se entrelazan con referencias culturales. Pero no son referencias elegidas para la ocasión, como una pieza de clavicordio preparada para la sobremesa: son historias que forman parte de él tanto como sus miedos, que ha ido incorporando a lo largo de su vida, que le sirven de bálsamo reconstituyente. Hace unos días le preguntaron al autor si tuvo que documentarse para escribir el libro; lógicamente, respondió que no.
A lo largo del camino, irrumpen Primo Levi o Pavese, Penélope o Bartali. Sumando etapas y hospederías, va encontrándose con santos que reparan bicicletas, frailes que dicen que no pasa nada si uno no llega a sentir nunca la voz de Dios o peregrinos que huyen de sí mismos. Lidia con el sufrimiento físico, con las dudas, con los cuervos. El paisaje y su ánimo se acompasan. Y siempre termina obteniendo una recompensa, un merecido descanso. En uno de sus momentos de pausa, describe la belleza: una plaza, una iglesia y una fuente. Pepe Pérez-Muelas ha escrito un libro que anima a leer y a viajar, un libro repleto de hallazgos, que alcanza la cima partiendo de un estilo sobrio, sencillo y poético.
Días de sol y piedra puede leerse como una novela. Consta, como diría Delibes, de sus elementos esenciales: un hombre, un paisaje y una pasión. Aunque el conflicto se plantea desde el principio y el destino está claro, también podría considerarse un libro híbrido y fragmentario, que es algo cada vez más de moda. Sin embargo, no puede incluirse dentro de la corriente de la actualidad. Podría haberse publicado hace diez años y podría publicarse dentro de otros tantos sin que desentonase; es decir, estamos ante un libro circunscrito al camino que ha emprendido el autor, ante algo genuino, sin que esto tenga nada que ver con que él sea alguien ajeno a su tiempo.
Un hombre sin fe se enfrenta a la ansiedad y al vacío, se niega a claudicar. Y ese ímpetu le lleva a recorrer la Italia de provincias. Con valentía y humildad, pedalea en busca de respuestas, de algún eco al menos. Es consciente de que puede no encontrar nada; aun así, sigue apretando las piernas, subiendo y bajando montañas, iluminando habitaciones. Mientras tanto, no deja de escribir; la escritura siempre estará ahí, y él no dejará de acudir a ella. Días de sol y piedra es el testimonio de dicha aventura.
sustrato funciona gracias a las aportaciones de lectores como tú, que llegas al final de los artículos. Por eso somos de verdad independientes.
Más, aquíCosas que me invento, una estampa carcelaria
Por Álvaro Gálvez Medina
Se sentó en su litera, la de arriba, y abrió el sobre. Centró su atención en la fotografía antes que en la carta. Ella aparecía desnuda
Tu área de servicio favorita
Por Álvaro Gálvez Medina
Los momentos importantes en la vida son obvios y lejanos. Luego están los pequeños momentos importantes en la vida, que son engranajes de nuestro presente. Hace poco viví uno de los segundos, que consistió en encontrar mi área de servicio favorita.
A veces pasa
Por Álvaro Gálvez Medina
A veces todo funciona. Se trata de un chispazo. Luego vuelven las nubes negras progresivamente o como un huracán, depende de la suerte que tenga ese día, y no tardo en volver a pisar las mismas minas de siempre.
La derecha no sabe escribir novelas
Por Adrián Grant
Llevo mucho tiempo dándole vueltas a esta premisa.
Majareta, Juan Manuel Gil (Seix Barral, 2026)
Por Jorge Burón
Personalmente, creo que se ha tergiversado la historia que cuenta esta novela de mil maneras.
Oxígeno, Marta Jiménez Serrano (Alfaguara, 2026)
Por Jorge Burón
Sesión 1: Dar cuerda a la realidad - el arranque de la novelaHay una mujer tirada en el suelo del cuarto de baño1. La mujer está inconsciente2 y el suelo del baño es gris claro3.
Suscríbete a sustrato.
Apoya el trabajo de Álvaro Gálvez Medina
Lee a tus autores favoritos y apoya su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES