Vera Fauna saben dónde están

En Dime dónde estamos el grupo sevillano ha bordado la confección de temazos. El mejor grupo de España sin himnos ha resuelto publicar himnos.

Le gepeteo qué cuándo madura el fruto del naranjo. Me dice que hay un tipo de naranja, la tardía, que madura entre marzo y junio. El nuevo disco de Vera fauna se llama Dime dónde estamos. Una respuesta sería que, efectivamente, están en pleno mes de abril.

Comparece en este triunfo algo que se parece a cuando quieres que gane el que te cae bien, el que se lo merece: aquel jugador de tenis con mala fortuna que por fin levanta un grand slam; ese amigo al que no le va del todo bien laboralmente y de repente le ves ilusionado y tranquilo con un cambio. Pero no es sólo eso. El triunfo es objetivo y se explica así:

Intentando Verafaunizar a alguien en 2020: «escúchate a Vera Fauna, ya verás. Mezclan asuntos de guitarras psicodélicas con rock andaluz, sea lo que sea eso, siempre tienen un gancho una melodía que encontrar en cada canción, y además no sólo escriben de amores, sino que usan la gentrificación de Sevilla o la precariedad laboral como figuras retóricas megabest»

Intentar Verafaunizar a alguien nuevo en abril del 2025 es mucho más rápido: «toma escucha esto»


Esa misma persona unos días después te dice: «Oye, qué guapos los Vera Fauna, no me los quito de la cabeza, gracias por la recomendación. Además, ¿te has dado cuenta de que mezclan asuntos de guitarras psicodélicas con rock andaluz, sea lo que sea eso, siempre tienen un gancho una melodía que encontrar en cada canción, y además no sólo escriben de amores, sino que usan la gentrificación de Sevilla o la precariedad laboral como figuras retóricas megabest?»

Helo aquí. El subtexto, lo discursivo en la música, es mejor si lo descubres tras zamparte el caballo de Troya de los temazos. Y Vera Fauna, con este su tercer disco, han bordado esos temazos. El mejor grupo de España sin hasta ahora himnos ha resuelto publicar himnos. Ese tenista por fin levanta Roland Garros. 

Lo han hecho —como explicaban ayer jueves en la sala Copérnico de Madrid—, tras haber estado a punto de dejarlo. Me lanzo a especular con que su segundo disco, Los Años Mejores, no produjo las métricas de engagement que esperaban en la casa disquera, así que VF cambiaron de sello, perdieron a un miembro por el camino, promocionaron a otro que ahora tan acertadamente maneja lides sintetizadoras y percutidoras-cencerriles. Vuelven, tras estos cambios, distribuyendo con BMG pero más independientes, triunfales del momento de bajona, victoriosos después del traspié. Decirme que no mola más hacerlo de esta manera.

Sea como fuere, en el concierto, até cabos cuando a) Noni de Lori Meyers saliendo a tocar con ellos y b) más tarde hizo lo propio Ángeles Toledano:

a) Lori Meyers como epítome de los temazos-festival

No me digas la verdad es un temarral que primero te sujeta con memorable línea de bajo, te zarandea con semejantes barras generacionales/costumbristas (Todo el día / Maquinando para verte / Hago como el que trabaja y solo pienso en ti) y te remata con un estribillo familiar donde los haya. La presencia de la voz de Lori Meyers es acertada por el timbre tan guapo que tiene el cabrón y porque como mensaje llega directo, ea, hemos hecho una canción como las que hacían los Lori, pa’ cantar a gritos.

Pero Sale el sol, con ese riff tan de sample de hip hop y la apertura con Tu Voz, que eleva a temarral la problemática generacional de los que se tienen que ir currar a sitios nublados, son otras dos muestras de lo que han conseguido: encajar las piezas de los graves, la producción más funk, sintes pegamento; en fin, canciones para cantar en festivales o para poner en un trayecto de coche con viajeros de gustos eclécticos.

b) Ángeles Toledano o el intimismo Vera Faunio

Subió la cantante o cantaora, colaboradora de otros avanzadores de la música andaluza como La Plazuela o Califato 3/14, a cantarse con el bajista Jaime Me Destruye, una preciosa e intimista pieza sobre llegar al límite físico de la desorientación, cambiar de hábitos y todas esas cosas que nos pasan a los 30.

Este lado intimista del disco no es tan inmediato, pero sí se queda contigo más rato. Lo descubrirán los viejos y nuevos verafaunizados en este álbum. Si las han pasado canutas, al menos ha servido par escribirse canciones tan bonitas y que tan bien resistirán el paso del tiempo. En este otro registro, además, dan rienda suelta a su vertiente más conectada con el folclore y con lo costumbrista y con lo genuinamente suyo.


Mi cabeza es un asomarse honesto y vestido de producción alta costura a la dificultad para contar (Sabes lo difícil que es contarte lo que tengo en mi cabeza / Sabes lo difícil que es hablarte, yo no sé cómo se empieza). Un día más es su reverso luminoso, estandarte de esos días en los que un sofá del ikea, una cafetera italiana y una persona determinada son todo lo que necesitas para ser más dichoso que nadie que esté conectado a internet.



Los grillos es sin duda mi favorita: un medio tiempo que avanza con un tempo onírico acariciado por un riff de guitarra que sopla directamente en la bifase nuca/oreja. Además, el crescendo desvela la temática de la canción, que pasa de un sentimiento de impotencia difuso a uno más concreto: todo se va a la mierda por televisión, incluso parece que el planeta se va a una mierda similar, pero a nadie parece importarle. Sí, así es y así de bien escriben: jamás pensé que una canción sobre la ecoansiedad atravesara mi cinismo para emocionarme sin piedad al largo de un estribillo glorioso:
(Por qué están cantando los grillos en abril /Por qué voy a beber el agua del mar)

Veré el triunfo desde la barrera y me daré el gustazo indie insufrible: en los bises, pediré la que nadie conoce, aquella canción que me robó el corazón con un flechazo preciso la primera vez que la escuché y sentí aquello que se siente cuando intuyes que has descubierto algo que te será querido e importante. Viva Vera Fauna y viva la naranja tardía.

sustrato, como te habrás dado cuenta ya, es un espacio diferente. No hacemos negocio con tus datos y aquí puedes leer con tranquilidad, porque no te van a asaltar banners con publicidad.

Estamos construyendo el futuro de leer online en el que creemos: ni clickbait ni algoritmo, sino relación directa con escritores sorprendentes. Si te lo puedes permitir y crees en ello, te contamos cómo apoyarnos aquí:
Lee a tus autores favoritos y apoya directamente su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES
Música

Vera Fauna saben dónde están

En Dime dónde estamos el grupo sevillano ha bordado la confección de temazos. El mejor grupo de España sin himnos ha resuelto publicar himnos.

Le gepeteo qué cuándo madura el fruto del naranjo. Me dice que hay un tipo de naranja, la tardía, que madura entre marzo y junio. El nuevo disco de Vera fauna se llama Dime dónde estamos. Una respuesta sería que, efectivamente, están en pleno mes de abril.

Comparece en este triunfo algo que se parece a cuando quieres que gane el que te cae bien, el que se lo merece: aquel jugador de tenis con mala fortuna que por fin levanta un grand slam; ese amigo al que no le va del todo bien laboralmente y de repente le ves ilusionado y tranquilo con un cambio. Pero no es sólo eso. El triunfo es objetivo y se explica así:

Intentando Verafaunizar a alguien en 2020: «escúchate a Vera Fauna, ya verás. Mezclan asuntos de guitarras psicodélicas con rock andaluz, sea lo que sea eso, siempre tienen un gancho una melodía que encontrar en cada canción, y además no sólo escriben de amores, sino que usan la gentrificación de Sevilla o la precariedad laboral como figuras retóricas megabest»

Intentar Verafaunizar a alguien nuevo en abril del 2025 es mucho más rápido: «toma escucha esto»


Esa misma persona unos días después te dice: «Oye, qué guapos los Vera Fauna, no me los quito de la cabeza, gracias por la recomendación. Además, ¿te has dado cuenta de que mezclan asuntos de guitarras psicodélicas con rock andaluz, sea lo que sea eso, siempre tienen un gancho una melodía que encontrar en cada canción, y además no sólo escriben de amores, sino que usan la gentrificación de Sevilla o la precariedad laboral como figuras retóricas megabest?»

Helo aquí. El subtexto, lo discursivo en la música, es mejor si lo descubres tras zamparte el caballo de Troya de los temazos. Y Vera Fauna, con este su tercer disco, han bordado esos temazos. El mejor grupo de España sin hasta ahora himnos ha resuelto publicar himnos. Ese tenista por fin levanta Roland Garros. 

Lo han hecho —como explicaban ayer jueves en la sala Copérnico de Madrid—, tras haber estado a punto de dejarlo. Me lanzo a especular con que su segundo disco, Los Años Mejores, no produjo las métricas de engagement que esperaban en la casa disquera, así que VF cambiaron de sello, perdieron a un miembro por el camino, promocionaron a otro que ahora tan acertadamente maneja lides sintetizadoras y percutidoras-cencerriles. Vuelven, tras estos cambios, distribuyendo con BMG pero más independientes, triunfales del momento de bajona, victoriosos después del traspié. Decirme que no mola más hacerlo de esta manera.

Sea como fuere, en el concierto, até cabos cuando a) Noni de Lori Meyers saliendo a tocar con ellos y b) más tarde hizo lo propio Ángeles Toledano:

a) Lori Meyers como epítome de los temazos-festival

No me digas la verdad es un temarral que primero te sujeta con memorable línea de bajo, te zarandea con semejantes barras generacionales/costumbristas (Todo el día / Maquinando para verte / Hago como el que trabaja y solo pienso en ti) y te remata con un estribillo familiar donde los haya. La presencia de la voz de Lori Meyers es acertada por el timbre tan guapo que tiene el cabrón y porque como mensaje llega directo, ea, hemos hecho una canción como las que hacían los Lori, pa’ cantar a gritos.

Pero Sale el sol, con ese riff tan de sample de hip hop y la apertura con Tu Voz, que eleva a temarral la problemática generacional de los que se tienen que ir currar a sitios nublados, son otras dos muestras de lo que han conseguido: encajar las piezas de los graves, la producción más funk, sintes pegamento; en fin, canciones para cantar en festivales o para poner en un trayecto de coche con viajeros de gustos eclécticos.

b) Ángeles Toledano o el intimismo Vera Faunio

Subió la cantante o cantaora, colaboradora de otros avanzadores de la música andaluza como La Plazuela o Califato 3/14, a cantarse con el bajista Jaime Me Destruye, una preciosa e intimista pieza sobre llegar al límite físico de la desorientación, cambiar de hábitos y todas esas cosas que nos pasan a los 30.

Este lado intimista del disco no es tan inmediato, pero sí se queda contigo más rato. Lo descubrirán los viejos y nuevos verafaunizados en este álbum. Si las han pasado canutas, al menos ha servido par escribirse canciones tan bonitas y que tan bien resistirán el paso del tiempo. En este otro registro, además, dan rienda suelta a su vertiente más conectada con el folclore y con lo costumbrista y con lo genuinamente suyo.


Mi cabeza es un asomarse honesto y vestido de producción alta costura a la dificultad para contar (Sabes lo difícil que es contarte lo que tengo en mi cabeza / Sabes lo difícil que es hablarte, yo no sé cómo se empieza). Un día más es su reverso luminoso, estandarte de esos días en los que un sofá del ikea, una cafetera italiana y una persona determinada son todo lo que necesitas para ser más dichoso que nadie que esté conectado a internet.



Los grillos es sin duda mi favorita: un medio tiempo que avanza con un tempo onírico acariciado por un riff de guitarra que sopla directamente en la bifase nuca/oreja. Además, el crescendo desvela la temática de la canción, que pasa de un sentimiento de impotencia difuso a uno más concreto: todo se va a la mierda por televisión, incluso parece que el planeta se va a una mierda similar, pero a nadie parece importarle. Sí, así es y así de bien escriben: jamás pensé que una canción sobre la ecoansiedad atravesara mi cinismo para emocionarme sin piedad al largo de un estribillo glorioso:
(Por qué están cantando los grillos en abril /Por qué voy a beber el agua del mar)

Veré el triunfo desde la barrera y me daré el gustazo indie insufrible: en los bises, pediré la que nadie conoce, aquella canción que me robó el corazón con un flechazo preciso la primera vez que la escuché y sentí aquello que se siente cuando intuyes que has descubierto algo que te será querido e importante. Viva Vera Fauna y viva la naranja tardía.

sustrato, como te habrás dado cuenta ya, es un espacio diferente. No hacemos negocio con tus datos y aquí puedes leer con tranquilidad, porque no te van a asaltar banners con publicidad.

Estamos construyendo el futuro de leer online en el que creemos: ni clickbait ni algoritmo, sino relación directa con escritores sorprendentes. Si te lo puedes permitir y crees en ello, te contamos cómo apoyarnos aquí:
Lee a tus autores favoritos y apoya directamente su trabajo independiente y audaz.
VER PLANES